Por Mireia Alonso García
No es casualidad que el informe del Estado de los Medios de Comunicación de noticias del Proyecto para la excelencia en el periodismo del PEW Research Center presente el panorama general del 2009 hablando de la publicidad. Y es que no podemos olvidar que la crisis de la industria de la prensa va estrechamente ligada con su principal sustento económico: la publicidad.
El periodismo de excelencia requiere medios para desarrollar una calidad de contenidos propia de la la profesión, principio en el cual se basa este informe. Pero la perspectiva actual no es alentadora: los ingresos por publicidad en los periódicos cayeron un 23% en los últimos dos años. La repercusión de estas pérdidas son inmediatas: uno de cada cinco periodistas que trabajaba en un periódico en el 2001 ya no estaba a final del 2008. Pero no solo los periodistas sufren directamente los recortes: el medio que se desprende de ellos ve menguada su capacidad para elaborar información de calidad, si cuenta con menos profesionales y el mismo flujo de noticias – su credibilidad puede verse afectada; y los lectores, quienes son el fin más importante de ese periódico, también pueden verse perjudicados por el descenso de la calidad de las informaciones.
Tan sólo fijándonos en las pérdidas publicitarias de los medios tradicionales podemos vislumbrar que el modelo tradicional mediático está próximo a su fin, sino agotado ya. La migración de la industria publicitaria a internet ha sido proporcional al incremento del flujo de internautas. La publicidad busca masas; las masas navegan por la red. Ahí está el negocio – un negocio cuyos intereses económicos enturbian el ideal clásico de periodismo, pero que inmersos en un sistema capitalista como estamos, resulta irreprochable.
Una vez nos trasladamos al escenario de internet, se nos plantean dos cuestiones. La primera: ¿Cómo se adapta la industria de la publicidad a un escenario tan poco cuantificable y controlable, y con un escaparate tan diferente? Y la segunda, irremediablemente derivada de la primera: ¿Qué pueden hace los medios tradicionales que intentan remontar con sus versiones virtuales para encontrar un modelo sostenible – teniendo en cuenta la publicidad y otros factores?
El informe de las TIC de Red.es nos planteaba el escenario de mayor auge de la publicidad en internet, previo al inicio de la crisis financiera, pero no a la crisis de la propia industria publicitaria, que ha existía: “el mercado de la publicidad a través de Internet alcanzó los 610 millones de euros, con un importante incremento del 26,5% respecto a 2007. En un entorno como el publicitario, que experimentó una caída del 11,1% en 2008 se aprecia de forma clara la apuesta de los anunciantes por la utilización de Internet como soporte publicitario.” Actualmente, esta tendencia a concentrar esfuerzos en la publicidad en internet está paralizándose, como apunta el informe del PEW del 2009: “los ingresos por publicidad en línea para sitios web de noticias actualmente parecen estar llegando a un cero crecimiento. (…) Inclusive los anuncios en línea—la otrora gran esperanza—cayeron en un 0.4% en el 2008 y ascendieron a menos del los ingresos por anuncios”. Se las prometían muy felices, pero el modelo de negocio de la publicidad está todavía lejos de encontrar un modo de explotación eficaz y duradero.
La industria publicitaria se ha encontrado un problema que probablemente sea una de las principales causas de que ahora se encuentre en un callejón sin salida: como controlar la audiencia. El baremo por antonomasia de la publicidad para orientarse a la hora de buscar los espacios más convenientes se ha esfumado. Desde hace algunos años, algunos estudios de medios, como el EGM (Estudio General de Medios) han incluido en su lista de medios a los digitales. Según el informe del primer trimestre de 2010, la penetración de publicidad en prensa ha caído un 3,1% en los últimos dos años, mientras que se ha incrementado en un 5,1% en Internet. El curioso como, de los cinco sitios más visitados de Internet según este estudio, aparecen tres ediciones digitales de medios tradicionales escritos: Marca (1), El País (2) y As (5). Pero no nos confundamos. El EGM lo dice bien claro: ranking de los sitios más visitados controlados por el EGM. Este apunte deja fuera un grandísimo abanico de medios. Por lo tanto, los datos son demasiado sesgados como para elaborar una estrategia publicitaria con base solida.
El gran problema que tiene la publicidad en internet es sabes a quién se dirige. El target es vastísimo y difícilmente encasillable. “Se trata de audiencias volátiles sin permeabilidad para recibir publicidad en forma agresiva”, apunta el informe. Sin embargo, la publicidad tiene un objetivo que se ha reproducido en la web: el líder de opinión. Las redes sociales en internet han replicado esa figura, que tiene quizá más poder que su homónimo tradicional debido a la facilidad de establecer lazos débiles con muchísimos individuos y con un alcance planetario. “Todo el poder queda en manos de los grandes conectores o hubs, nodos con un extenso número de enlaces. Líderes de opinión, carismáticos y grandes divulgadores, crean tendencias y modas, imponen nuevas fórmulas sociales y extienden ideas. Ellos son el oscuro objeto de deseo de la publicidad y el marketing”, propone el informe.
Las perspectivas de futuro están abiertas. Algunos miran con recelo el futuro de la publicidad en los medios, sin tener en cuenta que la crisis puede dar paso a nuevos nichos de mercado que reinventen los esquemas actuales. Los publicistas, tan a menudo llamado creativos, tendrán que hacer justicia a su apelativo.









